Más que objetos de decoración, Rapsodia ofrece verdaderas obras de arte.
Lo más sorprendente de esta especie de galería de arte es que prácticamente todas las magníficas piezas que tiene son producto de uno de sus propietarios; eso, además, les da el valor agregado de ser únicas en el mundo. Y hay muchas, tantas que una sola vuelta por el local siempre deja la sensación de no haber aprovechado el viaje, de haberse perdido de algo. “Nuestra especialidad son las imágenes religiosas, pero ofrecemos mucho más que eso… básicamente, recibimos las piezas en crudo, provenientes de lugares como Grecia, Turquía, India, Katmandú y un largo etcétera, y nosotros las transformamos en el taller. Usamos madera, cristales, plata, cuero, perlas, concha nácar, fibra de vidrio, coral y hasta mármol”, dice Manuel Estrada Crespo, uno de los pocos expertos guatemaltecos en la técnica del repujado, y quien junto al artista David Ordóñez conforman el dúo dinámico detrás de Rapsodia. Si va por la tienda, pregunte por el caballo importado desde Senegal forrado en cuero y vestido con perlas y elementos de concha nácar que incluye un huevo tallado a mano de una especie de coral que solo hay en Turquía, qué deleite.
Ahora que las tendencias más actuales en interiorismo son las mezclas de estilos este lugar cobra más vigencia que nunca. Una de sus piezas puede fácilmente ser el foco de atención en un ambiente minimalista, pero también sobresalir alrededor de otros objetos relevantes en un espacio colonial o clásico. Lo que no se puede es diluirlas. “Tenemos varias obras de la Escuela Cuzqueña, un colectivo que se dedicaba a la pintura barroca durante el tiempo en que Perú fue un virreinato, todas son imágenes religiosas a las que nosotros hemos agregado toques de, por ejemplo, estaño, como aquellos San Miguel Arcángel, y este Sagrado Corazón de Jesús”, agrega Estrada, mientras señala dos cuadros gigantes con el ángel vestido de caballero de la época, sombrero y alas, y un impresionante Sagrado Corazón enmarcado con una estructura dorada que denota un trabajo exhaustivo (imitación de hoja de oro sobre madera), cuyo precio, sin duda válido, es de US$2 mil.
A grandes rasgos, en Rapsodia se encuentran, además, lámparas turcas hechas a mano (como la de la foto que ilustra esta nota), lámparas tipo Tiffany, hechas a mano en vidrio y plomo, e iconos religiosos griegos y rusos. “Tenemos una gran relación de intercambio con Turquía, de ahí traemos también sedas y algodones ideales para tapizar muebles o hacer cojines… es una tienda muy especial. Debo decir que lo que nos ayuda mucho es que nos hemos hecho de un equipo de artesanos que trabaja de maravilla, mientras David se dedica a crear y a crear”, concluye Estrada.
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