Juan Carlos Rojas, exoficial de la Policía, dejó de ser fiel a Marlene Blanco Lapola, exdirectora de la PNC. Siempre lo fue, incluso traicionó la confianza de su jefe, el director adjunto Rember Larios por servirle a ella y justo por eso, según declaró en un juzgado, fue condenado a 25 años por la ejecución extrajudicial de un pandillero.
Rojas rompió el silencio por la oferta de la reducción de su pena si señalaba quién le ordenó el crimen. Él fue más allá y confesó otros crímenes contra supuestos delincuentes: desde el 6 de marzo pasado se convirtió en colaborador eficaz.
“Cuando ella era directora de la Policía ordenó el asesinato de cuatro personas, los crímenes fueron cometidos por los agentes asignados a su seguridad personal”, lanzó Rojas como un dardo ante la juez.
El colaborador eficaz explicó que los asesinatos se ejecutaron contra supuestos extorsionistas. “Los agentes que integraban el grupo se dedicaban a investigar extorsiones, por lo cual se tenía un adecuado despliegue de información sobre las víctimas”, señaló. Agregó que ese grupo de investigadores fue asignado a la seguridad personal de Blanco.
Según la declaración de Rojas, se presume que Blanco Lapola tuvo conocimiento de las acciones criminales de la banda, y que fue ella quien autorizó los hechos ilícitos.
El 17 de junio de 2011, Rojas y Mártir García Hernández, ambos ex-PNC, fueron condenados a 25 años de cárcel, por los delitos de ejecución extrajudicial y asociación ilícita. El Tribunal de Alto Impacto los encontró responsables de la muerte de Juan de Jesús García López, investigado por casos de extorsión en Amatitlán, durante 2009.
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