Es necesario ser muchos para lograr cuestionar cómo son las cosas y lograr cambios en la sociedad.
En muchas ciudades del planeta se gesta un intento por sustituir el transporte que requiere combustible por las bicicletas. Masa Crítica es una "celebración ciclista" mundial nacida en San Francisco, California, que reivindica el derecho de habitar las calles en bicicleta.
En Guatemala esta celebración se reúne cada mes. Su nombre hace referencia al número de individuos involucrados en un fenómeno a partir del cual este adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer por sí misma. Su punto de partida es que se pueden realizar ciertas transformaciones sociales cuando se es una Masa Crítica.
Así como hace falta ser una masa en bicicleta para que los automovilistas estén concientes del ciclista, también es necesario ser muchos para lograr cuestionar cómo son las cosas y lograr cambios dentro de la sociedad. Uno de los ejercicios que más apreciaba y disfrutaba cuando estudié en el Colegio Monte María era el de dividir la clase en dos grupos para debatir. Un grupo debía defender a los judíos y otro a los nazis, por ejemplo. No importaba si uno estaba en contra o a favor. La cuestión, entonces, era aprender a debatir. A discutir con ideas y argumentos. En nuestro juego los argumentos debían ser con crítica histórica que aportara y enriqueciera el debate para intentar ser una masa crítica. ¿Podemos imaginar un ejercicio en nuestro país en el que los hinchas de los Cremas defiendan a los Rojos y los Rojos a los Cremas, o uno en el que los católicos defiendan a los evangélicos y viceversa?
En 1642, Galileo Galilei fue silenciado por la Inquisición al notar y decir la centralidad del Sol y del movimiento de la Tierra alrededor del él. "Y sin embargo se mueve", les contestó Galileo. Más de un siglo después se obtuvo la primera prueba experimental del heliocentrismo.
Fue durante la Edad Media cuando se discutió que la risa era propia de los hombres y que Cristo no reía. Hoy sabemos que la risa recuerda la imperfección del mundo y a través de ella transformarle y renovarle. Sin contar que la risa nos hace ejercitar todos los músculos de la cara.
En 2005, la serie de caricaturas publicadas por un diario danés representando al Profeta Mahoma y satirizando al fundamentalismo islámico despertaron la cólera en el mundo musulmán. "¡Decapiten a los que insulten el Islam!", manifestaron en Filipinas. No hubo entre los árabes ni entre Occidente capacidad de discusión ni de disentir. Una turba se levantó para decir "¡aniquilemos a Occidente!".
Hoy en día, las sociedades modernas y democráticas se caracterizan entre otras cosas por su capacidad de debatir. En las sociedades donde se repite que "la realidad es una e indiscutible" y en las que se evade el debate de las ideas hace falta un largo camino para convertirse en sociedades democráticas. El "arte civil del discurso’’ es una de las contribuciones más importantes de la educación al desarrollo. Ejemplo de esa capacidad de debate es la actual propuesta centroamericana de iniciar un debate regional orientado a una eventual legalización de la producción y comercialización de las drogas, actualmente prohibidas. Necesitamos debatir sobre nuestro futuro, sobre lo que somos y también sobre aquello en lo que nos podemos convertir. En la reciente reunión de la Comisión Global Sobre Políticas de Drogas, se debatió: "¿Vamos a seguir poniendo nosotros tantos muertos porque ellos no sean capaces de discutir el problema?"
Si la Iglesia dogmática y oscura de la Edad Media prohibió los libros y la circulación de las ideas, vemos hoy cómo la Iglesia está apoyado el debate de la legalización de las drogas. "Apoyamos aquello que sea mejor para la vida, y la respuesta no es penalizar o despenalizar la droga, no puede ser así. Debemos saber bajo qué circunstancias morirán menos personas", expresó el arzobispo Julio Vian. ¿Nos atreveríamos a ver que la realidad es múltiple e inacabable?, ¿podemos defender la libertad de las ideas y la libre circulación del pensamiento?, ¿nos atreveremos a formar una Masa Crítica para ejercer la radicalidad del criterio al cuestionar por qué las cosas son como son y no de otra manera?, ¿cómo podríamos soltar las ideas para liberarlas y fundar una sociedad transparente y verdaderamente democrática?
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