Tres historias de mujeres profesionales que tienen en común estas tres características.
Carolina Roca,
exsuperintendente de Administración Tributaria
La “Roca” de las finanzas
La confianza en sí misma abre las puertas a las mujeres.
Carolina Gamazo
cgamazo@elperiodico.com.gt
Lleva un traje con quetzales morados y verdes bordados en la parte trasera. También, a sus espaldas, se ve toda la zona 10 de Guatemala, desde la ventana del 13er. nivel de la sala de reuniones de Inversiones y Desarrollo de Centroamérica (IDC), de la que es miembro fundador desde 1995.
Pero Carolina Roca, de 57 años, tiene también a sus espaldas una de las carreras más exitosas relacionadas con las finanzas del país. Fungió como Viceministra de Finanzas durante el gobierno de Ramiro de León y como Viceministra de Energía y Minas en tiempos de Óscar Berger, pero su papel en la creación y posterior dirección de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) la hizo un personaje público. Con todo, asegura que su hija Adriana, a quien tuvo con 39 años, ha sido “la cosa más linda” que le ha pasado.
Se graduó con su madre
Roca nació y creció en una familia de clase media de la zona 7. La educación, según sus palabras, fue el valor más importante que sus padres le inculcaron. De hecho, su madre, proveniente de una familia de San Martín Jilotepeque (Chimaltenango), terminó con ella la primaria en la escuela de la colonia Centroamérica. Su padre también estudió de mayor y con 42 años se graduó de Contador; de hecho, fue en sus oficinas de la zona 1 donde tuvo su contacto inicial con ese mundo.
Sus primer trabajo relacionado con temas públicos llegó cuando tenía 21 años y era una estudiante de Economía en la Universidad de San Carlos. “Me tocó investigar la deuda externa, entonces no se llevaba un registro”, relata. Luego, laboró como jefa de financiamiento externo de Segeplan y más tarde como directora de la misma área en el Ministerio de Finanzas. “Hice la primera renegociación de deuda externa de Guatemala”, cuenta. Recuerda con detalles cada uno de sus proyectos en EE.UU., El Salvador y los diferentes ministerios, y no quiere dejar de recordar a quienes considera sus mentores: Ariel Rivera y Rodolfo Paiz.
Fácil y cabal
En 2005 fue nombrada como superintendente de la SAT, el mayor desafío. “Para mí fue una experiencia alucinante, durísima, difícil, con muchos problemas, pero también con muchas satisfacciones”, indica Roca, quien contó que metieron en la cárcel a grandes evasores de impuestos y lograron incrementar más del 1 por ciento del PIB. Durante este tiempo se iniciaron 8 juicios en su contra. “Los patos le tiran a las escopetas y hay que asumirlo”, dijo.
Sin patrones machistas
Asegura que ser mujer no le ha cerrado ninguna puerta y observa a este respecto, como parte de las causas del machismo, la carencia de confianza en sí mismas que persiste en las mujeres en Guatemala. “La confianza se obtiene si en tu familia tienes patrones donde la mujer participa, y es lo que yo vi”, asegura. Quizá tuvo que demostrar más que los demás, pero lo hizo. Tanto en sus cargos públicos como cuando entró a cursar una maestría en Administración de Empresas a la Universidad de Harvard.
Su último proyecto de gran envergadura, en el que lleva trabajando dos años, es la apertura de la Universidad Centroamericana del Conocimiento Aplicado, especializada en administración. Sus lemas serán práctica, responsable y relevante.
María Antonieta de bonilla,
expresidenta del Banco de Guatemala.
“Sabía que podía hacerlo”
Se logra si se tiene voluntad y el apoyo de la familia.
Claudia Méndez Villaseñor
cmendezv@elperiodico.com.gt
Confianza en sí misma es la cualidad que María Antonieta del Cid de Bonilla, hoy presidenta de los Consejos de Administración de Deocsa-Deorsa, ha explotado en los últimos 34 años. Esto le ha permitido avanzar en su carrera como economista. Pero, también la mesura, sencillez y prudencia le abrieron camino en un mundo donde una mujer podía aspirar a poco.
Ha sido Presidenta del Banco de Guatemala (Banguat), donde comenzó a trabajar en 1978; Ministra de Finanzas, Presidenta del directorio de la SAT, Gerente General del Banco del Quetzal, representante de Centroamérica ante el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) y Directora Ejecutiva por Centroamérica y Belice en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros.
Salir adelante
Su padre, José Antonio del Cid Alfaro, inspiró en ella tesón y fuerza para avanzar en medio de la adversidad. “Nos enseñó a mis cinco hermanos y a mí que una limitación física no era impedimento para salir adelante”, dice. Él perdió el brazo izquierdo en Belice cuando joven.
“Cursé la primaria en el Liceo Francés y la secundaria en el Colegio Vanguardia Juvenil, cerca de la casa en la zona 2. Como sabía que mis papás no podían mantener una carrera universitaria opté por la profesión de mi padre y estudié para perito contador en el Sagrado Corazón”, recuerda.
En 1978 ingresó a la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos y a trabajar en el Banguat. En este último ocupó una plaza en Tesorería y Emisión.“Tenía a mi cargo el conteo de billetes nuevos. No recuerdo cuántos eran, pero sí que eran bastantes”, explica.
Estudiar y trabajar fueron su prioridad durante ese año, pero en 1979, sumó una nueva responsabilidad. Contrajo nupcias con Marco Antonio Bonilla - con quien ha compartido su vida en los últimos 33 años- y nació David, su primer hijo.
Contar billetes lo hizo durante 3 años. En 1981, pasó al departamento central del Banguat: el de Estudios Económicos, donde la presencia femenina era escasa. De 50 empleados, 4 eran mujeres. “Estaba feliz. Tenía que elaborar el cálculo del PIB del sector industria, las proyecciones de crecimiento económico y encuestas de opinión”.
El trabajo, los estudios y las exigencias familiares no le impidieron graduarse de economista y tener a su segundo hijo, Rodrigo.
Su empeño en escalar las distintas posiciones del Banguat, la motivó a estudiar una maestría en la Universidad de Illinois, Estados Unidos. A esta experiencia la acompañaron sus hijos, su esposo la alcanzó meses después.
El ascenso
En 1989, ocurrieron cambios en el Banguat con la llegada de Fabián Pira y José Alejandro Arévalo, a la gerencia y subgerencia, respectivamente, quienes impulsaron políticas para incentivar el desempeño de los trabajadores. Ella aprovechó esta coyuntura para optar por distintas jefaturas hasta ocupar la Vicepresidencia. “Fue algo sin precedentes, una mujer embarazada (esperaba a su tercera hija, Rocío, quien ha seguido sus pasos) en esos cargos”, afirma. En 2006 la nombraron Presidenta del Banguat.
“Se sacrifica mucho y se necesita tiempo, pero se logra si se tiene voluntad y el apoyo de la familia”, concluye.
Thelma Aldana,
presidenta del Organismo Judicial (OJ) y de la Corte Suprema de Justicia (CSJ)
Tener clara la meta
Todo se logra gracias al orden, disciplina y puntualidad.
Diana Choc
dchoc@elperiodico.com.gt
En la sala previa a la entrada de su despacho la presidenta del Organismo Judicial (OJ) y de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Thelma Aldana, conversa sobre su vida y sus metas profesionales que desea cumplir.
Ella nació en Zacapa hace 52 años, pero creció en Quetzaltenango, donde celebró 2 graduaciones, la primera como Maestra de Educación y, años después, la de Abogada y Notaria.
En 1978 solicitó una plaza en el OJ, donde trabajó como conserje. Barrer el Juzgado de Familia de Quetzaltenango no fue problema porque su objetivo era comenzar una relación laboral con la entidad mientras estudiaba Derecho en el Centro Universitario de Occidente, de la Universidad de San Carlos.
Después de cerrar el pénsum, pasó a ser Notificadora Oficial de ese mismo juzgado, pero se retiró en 1983 cuando se graduó. Esa experiencia le permitió conocer casos de violencia contra la mujer. Recuerda que llegaban lastimadas y que no eran atendidas porque no hablaban español. Fue entonces cuando asumió el compromiso personal de luchar en este campo.
Seis meses después regresó como secretaria de la Sala de lo Contencioso Administrativo, de Familia y Cuarta del Ramo Penal, pero luego renunció. Optó por laborar en otras instituciones públicas, y su siguiente cargo fue como Viceministra de Trabajo (1986- 1987), luego pasó a ser asesora jurídica y, más tarde, jefa de Recursos Humanos del Inguat.
En 2000 volvió a recorrer el OJ, pero esta vez como Presidenta del Tribunal de Conflictos de Jurisdicción. A lo largo de 12 años ha ocupado otros cargos como Magistrada de lo Contencioso Administrativo, de la Décimo Tercera del Ramo Civil, de la Sala Segunda Civil y Mercantil, y ahora como Presidenta.
Tiempo libre, un bien
Aldana comparte su tiempo libre con sus dos hijos adolescentes y su esposo, Joaquín. Para ellos los fines de semana son preciados porque ella comienza su jornada laboral a las 6:00 y termina alrededor de las 19:00 horas.
En su hogar intentan ir al cine por lo menos cada 15 días y comer fuera de casa, así como dedicar tiempo a la lectura. Todo esto lo logra gracias a dos fortalezas, el orden y la puntualidad.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
8 comentarios: