• elPeriodico
  • laTarjeta
  • Foto Blog
logo-elperiodico

Guatemala, domingo 17 de abril de 2011

  • Boletín
  • Especiales
  • Multimedia
  • Portada
  • País
  • Economía
  • Opinión
  • Deportes
  • elMundo
  • Cultura
  • Ciencia & Tecnología
  • Investigación
  • Datos
  • Obituario
  • Domingo
  • Insólito
OpiniónCartaslaColumna
CulturaelAcordeón
Hi-TechCienciaSalud
ObituarioFunerarias del día

Más en esta sección

  • Desabastecimiento en Venezuela
  • Indiferencia depravada
  • El papel higiénico y el socialismo
  • A pesar de todo, nada es igual
  • ¿Es importante filosofar?
  • El juicio no ha concluido
  • Menos recaudación, más deuda
  • Jolgorio
  • Causalidad y no casualidad
  • El Procurador que crece

Ranking

  • Más comentado
  • Más leído
  • Más enviado
  • El discípulo de Mises
  • El Peladero: Doña Patricia
  • Alumnas del Belén piden ayuda para superar muerte de estudiante
  • Pronto empezará una guerra
  • Grupo Tomza pretende reactivar construcción de planta de gas
  • Los jóvenes inquietos del mundo árabe
  • Adultos jóvenes definirán el voto
  • Suscriben convenio en favor de migrantes
  • La UE sin designar observadores
  • Ruiz destruye la muralla
  • ¿Empleados hambrientos?
  • Natalia Jazz Quartet
  • Simposio arqueológico
  • La figura del mozo colono que se niega a desaparecer
  • Fonseca es clave
  • “Querido Líder” de Corea del Norte padecería de cáncer de páncreas
  • Cheney pudo haber violado la ley con plan secreto antiterrorista
  • (re)Elección de Torres
  • Cambiar el patrón de conducta
  • Torpe decisión

Opinión:

Los jóvenes inquietos del mundo árabe

jeffrey D. sachs

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Ampliar imágen EP Foto: 

Muchos factores están detrás de los continuos levantamientos en Oriente Medio: décadas de régimen corrupto y autoritario, sociedades cada vez más alfabetizadas y digitalmente conectadas y precios de los alimentos mundiales por las nubes. Para colmo, en todo Oriente Medio (así como en el África subsahariana y en gran parte del sur de Asia), el rápido crecimiento de la población está alimentando enormes presiones demográficas.


La población de Egipto, por ejemplo, cuando menos se duplicó en el transcurso del régimen de Hosni Mubarak, de 42 millones en 1980 a 85 millones en 2010. Este crecimiento es más remarcable aun dado que Egipto es un país desértico y sus habitantes viven hacinados a lo largo del Nilo. Sin lugar para extenderse, las densidades poblacionales están aumentando hacia un punto de quiebre. El Cairo se ha convertido en una región que se expande descontroladamente con unos 20 millones de personas que viven codo con codo, con una infraestructura inadecuada.


El rápido crecimiento de la población significa una población joven desbordante. De hecho, la mitad de la población de Egipto tiene menos de 25 años. Egipto, como decenas de países en todo el mundo, enfrenta el desafío extremo –y ampliamente en falta– de asegurar un empleo productivo y remunerado para sus jóvenes.


El crecimiento del empleo simplemente no va a la par del crecimiento de la población, al menos no en el sentido de empleos decentes con salarios decentes. La tasa de desempleo entre los jóvenes (15 a 24 años) en el norte de África y en Oriente Medio es de 30 por ciento o más. La frustración de los jóvenes desempleados y subempleados ahora se está volcando a las calles.


No obstante, el problema del alto desempleo entre los jóvenes ciertamente no se limita al mundo en desarrollo. En Estados Unidos, la tasa general de desempleo ronda el 9 por ciento, pero entre los jóvenes entre 18 y 25 años es de un asombroso 19 por ciento. Y esto incluye solo a los jóvenes que en realidad trabajan o buscan trabajo. Hay muchos más que simplemente se desmoralizaron y quedaron afuera del mercado laboral por completo: no estudian, no trabajan y no buscan empleo. No protestan mucho, pero muchos terminan en prisión.


Los mercados laborales del mundo hoy están interconectados. Los jóvenes en países tan diversos como Egipto y Estados Unidos, en realidad, compiten con los jóvenes chinos e indios por empleos. Los trabajadores industriales mal pagados y razonablemente productivos de China así como la infraestructura de alta calidad del país (carreteras, energía, puertos y comunicaciones) establecieron el estándar para la competitividad a nivel global. En consecuencia, los trabajadores poco calificados de Egipto, Estados Unidos y otros países deben, o bien aumentar lo suficiente su productividad para competir con un salario decente, o bien aceptar una paga extremadamente baja o directamente el desempleo.


De manera que crear empleos decentes con salarios decentes es fundamental para ser internacionalmente competitivo.

Eso requiere brindarles a los trabajadores una buena educación, una sólida capacitación laboral y una infraestructura de apoyo. Si bien el sector privado debe crear la mayoría de los empleos, el sector público debe generar las condiciones subyacentes para una alta productividad. Eso es mucho pedir.


Solo una región de altos ingresos ha hecho un trabajo razonablemente bueno en cuanto a preparar a su juventud, y a su economía general, para una dura competencia global: el norte de Europa, incluyendo Alemania y Escandinavia (Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia). En estos países, la educación pública es excelente, y la transición de la escuela al trabajo suele ir de la mano de programas como las becas por las cuales Alemania es particularmente famosa.


En los países en desarrollo, los principales progresos se detectan en países que enfatizan la excelencia en la educación, la inversión pública en infraestructura y una capacitación laboral seria. Corea del Sur probablemente sea la principal historia de éxito: un asombroso logro educativo y un empleo sólido entre los jóvenes lo llevaron de ser un país en desarrollo a una condición de altos ingresos en una generación. Y Corea del Sur ha logrado esta proeza siendo vecino inmediato de la intensamente competitiva China.


Estados Unidos, por el contrario, es un ejemplo de fracaso, excepto para los jóvenes de hogares de altos ingresos. Los niños norteamericanos criados en un contexto de prosperidad logran recibir una excelente educación y tener buenas perspectivas laborales después de una licenciatura. Pero como los ricos presionaron exitosamente a favor de recortes impositivos y reducciones en el gasto del Gobierno, los niños de los hogares pobres y de clase trabajadora tienen muchas menos posibilidades de recibir una educación de alta calidad, y el gobierno de Estados Unidos no ha brindado una capacitación o una infraestructura adecuada. El resultado es una creciente crisis de desempleo entre los jóvenes pobres y de clase trabajadora.


Los países del norte de África y de Oriente Medio deberían aprender del este de Asia y del norte de Europa, y esforzarse por evitar los fracasos de Estados Unidos. Si la democracia ha de arraigarse y florecer en Egipto, Túnez y otras partes del mundo árabe, los nuevos gobiernos reformistas deben hacer de la crisis de desempleo entre los jóvenes su principal prioridad.


Los países de Oriente Medio deberían elaborar estrategias para mejorar la calidad y prolongar la escolaridad, invertir en capacitación laboral, establecer becas en el sector privado y desarrollar pequeñas y medianas empresas. Deberían identificar proyectos de infraestructura clave que resulten necesarios para asegurar la productividad del sector privado. Y deben trabajar juntos para profundizar la integración comercial regional, creando así un mercado mucho más grande.


Los gobernantes autoritarios depuestos –Zine El Abidine Ben Ali, de Túnez; Hosni Mubarak, de Egipto; y pronto Muammar el Gadaffi, de Libia– se quedaron con miles de millones de dólares robados del tesoro público. Debería recuperarse este dinero obtenido de manera ilícita y colocarlo en un fondo especial para el empleo juvenil. 


Es más, con los precios del petróleo nuevamente por encima de los US$100 el barril, los estados del Golfo están atravesando una bonanza. Ellos también deberían crear un fondo especial para el empleo juvenil en la región a través del Banco de Desarrollo Islámico. No puede haber mejor manera de utilizar los recursos de la región que asegurando que la vida de sus jóvenes se vea enriquecida por la educación, el desarrollo de capacidades y empleos de alta calidad.

©Jeffrey D. Sachs es profesor de Economía y director del Earth Institute en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
©Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org

Imprimir
Enviar nota
Corregir
Facebook
Twitter

Agregar comentario:

captcha

Reglas para comentar en el foro

Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.

Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor

Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.


Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.

1 comentarios:

  1. Jorge Orantes: (2011-04-17 13:46:06 horas)
    Jovenes...? yo he visto muchos "viejos" tambien, de 40 y 50 anos, entre los rebeldes libios y creo he visto hasta de mas de esa edad. A que le llama Ud. 'joven'?, he visto viejos jovenes y jovenes viejos, depende de donde la quiera ver.
subirSUBIR
  • Contacto
  • Aviso Legal
  • Ayuda
  • Nuestra Redacción

ElPeriódico de Guatemala
15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300
Suscripciones: (502) 2427-2323 / 1-801-00-GUATE / suscripciones@elperiodico.com.gt

Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

campsite