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    Guatemala, domingo 16 de mayo de 2010

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    DOMINGO

    “Siempre quise ser una conejita de Playboy"

    Es la primera guatemalteca que se quita la ropa para la revista “Playboy”. Los halagos la abrumaron. Las críticas también. Ella está encantada y las ofertas de trabajo no paran de llegar.

    Alguien se tomó la molestia de imprimir las fotos que se publicaron en la versión electrónica de Playboy y las tiró frente a su casa. Para que las viera su madre. Fue la parte difícil de posar desnuda para la revista de caballeros. En todo lo demás le fue de maravilla. Las ofertas de trabajo, los halagos, las felicitaciones, el título de playmate: su entrada por la puerta grande al competitivo mercado artístico mexicano.  


    ‘La Chica de Acero’ de la edición de marzo de Playboy es una guatemalteca de figura menuda y sinuosa, cabellos azabaches y piernas de bailarina que acaparó el póster central de la revista. Sus fotos entre metales y herreros ya se publicaron en México, Argentina y Venezuela, y circularán en Japón. Se llama Karla Baso, vive en México y a través de una conversación telefónica cuenta cómo ingresó en el libro de las conejitas de Hugh Hefner.

     

    La copa y otras dudas

    ¿Hay que ser copa D para ser conejita?

    – No, más bien está de moda no tener tantas bubis. Pero sí hay que tener una buena condición física. No tener celulitis. Son muy estrictos desde un mes antes de la sesión: te llaman para supervisar cuánto estás pesando, cuáles son tus medidas, cómo estás llevando tu dieta. Se aseguran de que no estés subiendo de peso y antes de la sesión te vuelven a pesar y a tomar medidas.

    ¿Cuánto hay que invertir para verse así en una foto?

    – Es un poco costoso. Yo vivo de mi imagen, es mi trabajo y, claro, hay que invertir. En maquillajes, en Spa.

    En gimnasio…

    – No, yo no hago nada. Camino mucho aquí (en el Distrito Federal). Camino y camino, eso sí hago.

    ¿Y paga bien Playboy?

    – Pagan bien, pero es según la persona que sea. Yo no puedo cobrar como Ninel Conde (vedette mexicana), pero no me quejo.

    ¿Cómo eligen a las playmates?

    – Es difícil. En el casting compites con un montón de chicas, muchas conductoras (de televisión) famosas. Las fotos de las preseleccionadas las mandan a Los Ángeles (California) a La Mansión. Allá Hugh Hefner (el fundador y editor de Playboy) decide si sales o no. Porque aunque se trata de la versión para América Latina, al final pueden ir a distintas partes del mundo, como las mías, que van a publicarse en Japón.

    ¿Retocan mucho las fotos?

    – No, en algunas incluso me veo yo un poco de celulitis. Se notan hasta los vellitos de los brazos. Es que son muy estrictos en que uno se vea en persona como en las fotos. Porque hay fiestas de Playboy a las que vas como invitada y te presentan. La revista no tendría tanto éxito si la gente, en persona, fuera muy distinta. Yo probablemente vaya en julio a La Mansión como representante de Latinoamérica. Me comentaron que de las playmates de este año, he sido la que más votaciones ha tenido.

    ¿Qué sientes cuando te ves desnuda en una revista?

    – Satisfacción, mucha satisfacción. Es uno de mis sueños cumplidos, un sueño que puede ser tonto para muchos, pero para mí no. Mi mayor ídolo es Marilyn Monroe. Y veo parte de mi carrera reflejada en la de ella, porque ella fue la primera conejita. Y yo la primera de Guatemala, oficialmente. Algunas se inventan que lo han sido, pero no están inscritas en La Mansión. Yo sí. Ser la primera de Guate y de Centroamérica para mí es un orgullo.

    ¿Te pones a pensar en el uso que la gente le da tus fotos?

    – Creo que muchas mujeres compran la revista para ver a las conejitas, porque quieren verse así. Yo lo hacía cuando vivía en Guatemala. Compraba Maxim, la única que llega y decía: “Yo tengo que tener el cuerpo de esta vieja”. Y los hombres, pues depende del nivel cultural y social. Muchos que conozco miran el lado profesional de las fotos, el lado artístico. Y bueno, también hay un público que las mira morbosamente.

    Y pegarán tu póster en su pared

    – O en un taller de mecánica. Pero no me importa. Que la compre el que quiera. Yo vivo de mi imagen y de la gente. Todos valemos por igual.

    Mamá ¿tienes un minuto?

    ¿Cómo le cuenta uno a su mamá que va a aparecer desnuda en una revista?

    – Siempre quise ser conejita, desde pequeña. Pero por la mentalidad de mi mamá no había aceptado la propuesta, no me animaba porque ella es demasiado católica y lo iba a ver mal. Pero, a pesar del amor que le tengo, se trataba de mi carrera.

    ¿Cómo se lo dijiste?

    – Se lo dije, que iba a salir en ‘Playboy’, pero no me creyó. Al principio pensó que eran mentiras, porque yo siempre decía que algún día iba a ser conejita y porque desde niña me decían así por mis dientes.

    Y cuando te vio…

    – Le llegaron a tirar copias de mis fotos a su casa. Imprimieron las fotos de internet y las tiraron frente a la puerta de mi casa. Hasta entonces lo creyó. Lo tomó mal. Lloró y se hizo un drama. Pero después se tranquilizó cuando vio que son fotos artísticas, que no es pornografía, sino arte.

    ¿Cuál es la diferencia entre lo vulgar y lo erótico?

    – Creo que la vulgaridad la lleva la persona. Algunas andan cubiertas hasta el cuello y se ven vulgares. Y otras pueden posar desnudas y se ven sobrias. Cada persona trae eso. Vulgar sería una foto con las piernas abiertas o con tatuajes.

    ¿Qué fotos no te dejarías tomar?

    – Esas, con las piernas abiertas.

    ¿Qué reacciones hubo? ¿Qué le gustó a la gente de tus fotos?

    – Mucha gente me ha felicitado. Me dicen que les gustó mi expresión, que fue muy natural, porque además no usé mucho maquillaje. Y otros me han felicitado por el valor.

    ¿Levanta envidias aparecer en ‘Playboy’?

    – Aquí y en Guate. Ha habido conflicto incluso con gente conocida. Es que aquí somos tantos. Hay tantas argentinas, colombianas, hay una exageración de mujeres y son pocas las oportunidades para tanta gente.

    ¿Qué opinas de los comentarios (143 hasta esta semana) que la gente ha dejado debajo de tus fotos?

    – No los he querido ver. Siempre hay gente negativa. Prefiero no verlos.

    Suerte de coneja

    ¿Cómo hiciste el contacto con los de ‘Playboy’?

    – Ellos ya me habían buscado. Los conocí en un evento de Televisa y desde hacía un año y medio me lo habían propuesto. Yo no me atrevía porque pensaba: “¿Qué van a decir en Guate?”.

    ¿Qué pros y contras sopesaste?

    – Aquí (en México) la mayoría de actrices, para darse a conocer, es casi obligatorio posar para una revista para caballeros, como Dios las trajo al mundo. Es parte de la carrera artística para abrirse puertas. Y eso fue lo que puse en la balanza: o me quedo con mi carrera o me quedo con la vergüenza de que no hice nada.


    ¿Y te ayudó posar para Playboy?

    – Vi resultados casi inmediatos. A partir de la publicación de la revista me contrataron en la obra infantil de teatro ‘La Princesa y sus Villanos’ del productor Iván Cochegrus, tengo fechas de presentación hasta el otro año. También voy a participar en la obra de tradiciones mexicanas ‘La llorona’ y el fin de semana pasado tuve la oportunidad de trabajar en (la obra de teatro) ‘Aventurera’ con Carmen Salinas. También me contrató ‘Televisa’ para conducir un programa de resúmenes del Mundial (de fútbol). Voy a ser el árbitro.


    ¿Cambia la actitud de la gente hacia ti después de que te ven en Playboy?

    – Uh, sí. He tenido giras sólo de presentación o como invitada a inauguraciones. Ya no soy solo Karla, sino la playmate. Cambió el trato de la gente, en la manera en que me presentan, las consideraciones que me tienen, me piden autógrafos y todo eso.


    ¿Asumen algunos cosas equivocadas de ti?

    – No. Tal vez hay gente que habló mal de mí, pero nunca les hice caso. En verdad, este era mi sueño y lo logré. Nadie creía que yo fuera guatemalteca. La discriminación aquí es fuerte. Cuando decía de dónde era se quedaban asustados. “No te creo”, me decían.


    ¿Por qué la chica de acero?

    – Ellos lo decidieron, pero coincide con lo que ha sido mi vida. Cuando vine (a México) tenía un trabajo estable, pero quebró y salió del aire. De pronto me vi sola, en un país que no era el mío, sin nadie con quien hablar. Un hombre que se hizo pasar por productor casi me secuestra, pero no lo logró, Dios me protegió. Pasé muchas situaciones feas con gente que no puede ver competencia y mira cómo se deshace de uno. Muchas circunstancias que ahora no puedo comentar, pero fueron difíciles. Y por eso ellos decidieron en que yo fuera la chica de acero de ese mes.

    Paola Hurtado phurtado@elperiodico.com.gt

    15 mayo 2010

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