Falta de papel para electrocardiógrafos, incubadoras que se reparan después de dos años, desabastecimientos intermitentes, son el rostro de la gratuidad.
Varios médicos residentes se han visto en aprietos durante sus turnos para medir los signos vitales de sus pacientes, pues la demanda creció tanto que no se ha podido invertir en la compra de nuevos monitores.
Ricardo Menéndez es jefe del intensivo pediátrico en ese nosocomio. Llega al hospital todos los días a las 7:00 horas, cuando sus pacientes llevan más de tres horas de estar formados. En las emergencias saturadas, estudiantes de medicina hacen las veces de médicos graduados. “Es demasiada la demanda, no nos damos abasto. Los estudiantes recetan y es casi imposible saber si hicieron lo correcto”, cuenta.
Cuando en la emergencia de adultos escasea el papel del electrocardiógrafo, y eso sucede a menudo, los médicos no pueden adjuntar la lectura del ritmo cardíaco a los expedientes. En las últimas semanas tampoco tienen forma de saber qué bacterias provocan las infecciones. “No hemos podido comprar insumos de microbiología que sirven para hacer cultivos”, cuenta Carlos Mejía, jefe de la Clínica de Enfermedades Infecciosas. Las tomografías y las resonancias tampoco pueden ser garantizadas. Por si fuera poco, se debe lidiar con un desabastecimiento intermitente de medicamentos.
Manuel Pérez, encargado de la sala de neonatos, cuenta con alivio que el viernes después de dos años de insistencia las incubadoras empezarán a ser reparadas.
Albertico Orrego, gerente financiero del Ministerio de Salud, lanza un largo suspiro antes de detallar cómo hace para administrar tanta precariedad. En diciembre explica, el Ministerio solicitó Q1. 2 millardos a Finanzas. El acuerdo gubernativo les otorgó Q900 millones. De ellos Q300 millones se utilizaron para pagar deuda de la cartera y Q100 millones fijos para pago de salarios.
Ahora, Orrego y el equipo del Ministerio están a la espera de la visita de los proveedores de oxígeno que vendrán de México para saldar una deuda de Q13 millones por compra de ese gas. Además, todavía están pendientes Q80 millones que se adeudan a proveedores de medicamentos.
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