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La causa se debe a la deuda que la Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico (UNAERC), adeuda hasta el 24 de agosto, un total de Q23.3 millones a Baxter de Guatemala, principal proveedor de insumos para los pacientes renales. La situación puede complicarse aún más, ya que los beneficiarios amenazan con tomar acciones de hechos si los servicios se suspenden.
Algunos empleados de la unidad han enfrentado a pacientes y familiares de los mismos en las instalaciones de la unidad, esto debido a los anuncios que se han hecho.
Werner Beltetón, gerente general de UNAERC, confirmó que Baxter de Guatemala solicitó por medio del oficio 01-2009, la cancelación total de la deuda. Ya que su capital de trabajo está siendo afectado de manera irreversible. El Ministerio de Salud actualmente adeuda a la unidad Q23.8 millones, que son urgentes para mantener el funcionamiento de la unidad.
No más insumos
Los pacientes que reciben las bolsas de diálisis e insumos para su tratamiento residencial se encuentra ha un paso de perder el beneficio, ya que la empresa distribuidora de los insumos ha puesto fecha límite para que UNAERC cancele la deuda de más de Q23 millones. Baxter de Guatemala se encarga de distribuir bolsas e insumos para diálisis, además de entregarlas de puerta en puerta a todos los pacientes en el país.
Un oficio entregado a Beltetón con fecha del 11 de agosto, detalla que la empresa solicita de manera urgente el pago de la deuda.
La misiva, firmada por Mario Roberto Ponsa, representante legal de Baxter, y Jorge de León, gerente financiero, no ha encontrado eco en las autoridades del Ministerio de Salud. elPeriódico intentó comunicarse con representantes de la empresa, pero indicaron que se encontraban en una serie de reuniones.
Tensión en los pacientes
La unidad trabaja de lunes a sábado de 6:00 de la mañana a 12:00 de la noche, en 4 turnos de atención a enfermos renales. Durante los últimos días ha reportado un promedio de 70 pacientes diarios. De continuar con la falta de recursos, el número se reducirá considerablemente. Familiares en UNAERC han realizado algunos conatos de bronca, ya que enfermeros que no quisieron identificarse por temor a represalias, indicaron que han recibido protestas violentas por la crisis permanente. “A veces se deja de atender a pacientes por falta de máquinas y eso nos trae alegatos y conatos de violencia”, indican.
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