Transcribo hoy algunos párrafos del filósofo humanista André Compte-Sponville extraídos de su libro “El alma del ateísmo”, escrito en 2006. Creo que son pensamientos estimulantes que enriquecerán nuestra reflexión. He debido jalarlos a veces por los pelos y agruparlos a la fuerza para que quepan en un espacio tan reducido.
“Si encontráis a alguien que os dice: “Yo sé que Dios no existe”, no se trata de un ateo, sino de un imbécil. Y lo mismo sucede sin encontráis a alguien que dice: “Sé que Dios existe”. Es un imbécil que confunde su fe con un saber. En ambos casos se trata de creencias, no de saberes. Yo no sé si Dios existe, pero sé que creo que no existe. No hay pruebas de la existencia de Dios: se puede postular, pero no demostrar; es objeto de fe, no de saber, porque por definición Dios es ininteligible.
“La creencia en Dios, desde un punto de vista teórico, equivale a querer explicar lo que no se entiende –el mundo, la vida, la conciencia– mediante algo que se entiende aún menos: Dios. ¿Cómo es posible conformarse, intelectualmente, con tal procedimiento? ¿Y qué podemos decir de Dios eliminando todo antropomorfismo, si no es, rigurosamente, nada?
“Epicuro emitió cuatro hipótesis que impiden creer en la existencia de Dios: O bien Dios quiere eliminar el mal y no puede, o puede eliminarlo y no quiere, o ni lo quiere ni puede, o lo quiere y lo puede. Si quiere y no puede, es impotente, lo que no es adecuado a Dios. Si puede y no quiere, es malvado, idea que es extraña a Dios. Si no puede ni quiere, es a la vez impotente y malvado, y por tanto no es Dios. Si quiere y puede, algo que sólo está al alcance de Dios, ¿de dónde procede entonces el mal, o por qué Dios no lo suprime?”.
En fin, espero que estas ideas ayuden a refrescarnos el fin de semana.
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