La escritora Gloria Hernández nos hace esta vívida crónica sobre el terremoto que azotó el pasado 27 de febrero a Chile, país donde se encontraba participando en el I Congreso de Literatura Infantil y Juvenil Iberoamericana.
El terremoto de 1976 dejó lecciones aprendidas a medias; se cambió el adobe por el bloc para construir viviendas, aunque sin mayores cálculos la mayoría. En edificios altos las prisas para construir hacen bajar la guardia con las exigencias de seguridad. Son algunas observaciones hechas por Héctor Monzón Despang, quien ha desarrollado varios estudios de Amenaza Sísmica en Guatemala.
En el Centro de Orientación Femenina, viven 14 niños cumpliendo las penas de sus madres. Algunos de ellos, no conocen vida más allá de la cárcel.
De la imaginación de Julio Serrano nace un motorista que presume de estar bien informado. Cada mañana tempranito viste su chaleco reflectivo 100 TMS y sale con licencia para bromear, nadie escapa a los chistoretes de “su mensajero reportero don Próspero Ventura”. Ni el Presidente. Es un hombre de oriente, sencillo, de bigotito a la Castillo Armas, y con la lengua más rápida de la radio. Julio Serrano dice a través de don Próspero lo que sin casco no se atrevería.
En octubre de 2008 mataron a dos jóvenes en la comunidad Sierra Alta de Mejicanos, un municipio en el extrarradio de San Salvador, la capital de El Salvador. Cuatro de los cinco pandilleros que participaron en el crimen han sido asesinados desde entonces. Los vecinos aparentan normalidad pero saben que la mara decide quién vive y cómo vive. El miedo y el silencio intentan frenar la amenaza pero solo forman parte de la condena