Con gran pena me enteré del ataque que sufrieron los miembros de la familia Quevedo. Los que asistimos a la fiesta, de la que ellos regresaban, deberíamos estar aterrados e indignados ya que cualquiera de nuestras familias pudo haber sido la víctima. ¡Hasta cuándo vamos a permitir que nos asesinen indiscriminadamente! Será que nos hemos convertido en una sociedad indiferente al dolor y a la muerte injustificada.
Deberíamos volcarnos a manifestar nuestra inconformidad ante sucesos, que como este, han enlutado a tanta familia, que se han hecho tan comunes y que para colmo, permanecen en la total impunidad.
Agregar comentario:
0 comentarios: