Temp. actual

clima
24°C

Prob. de lluvia

lluvia
80%

Compra

  • 7.68
  • dolar

    Venta

  • 7.86
  • logoep

    Guatemala, jueves 19 de junio de 2008

    facebook twitter youtube instagram mail rss

    OPINIÓN

    Símbolos patrios

    Adolfo Méndez Vides

    La bestialidad emanó de algún subordinado.

    Los chapines siempre hemos sido muy respetuosos de los símbolos patrios, quizá porque la mayoría crecimos bajo regímenes militares, con plantones cívicos todas las mañanas de lunes, con izada de pabellón nacional, canto de himno y propósitos semanales de morir por la patria, aunque no entendiéramos lo que dicha frase significaba. En las manifestaciones estudiantiles más violentas contra el poder represivo y dictatorial de Lucas García no recuerdo haber visto a nadie envolviéndose en la bandera azul y blanco, ni quemarla o destruirla como hacen los gringos (a quienes siempre andamos imitando), porque aquí hasta los más rebeldes guardan cierto prurito nacionalista, porque con los símbolos patrios no se juega, así como tampoco toleramos que se insulte a la madre.

    Pero los tiempos cambian y el mal ejemplo de los políticos se ensaña contra todo lo sagrado. Pareciera que el acuerdo es despojar al país de sus costumbres o valores. Las nuevas generaciones no tuvieron patria sino guerra, demostraciones en lugar de actos cívicos, carreras de desarrapados con antorchas en lugar de desfiles militarizados para el día de la Independencia; ya no conocieron la solemnidad de los timbales y redoblantes, y tampoco quieren vivir en Guatemala, un país donde los símbolos patrios ya no los respeta ni el mismísimo Presidente, según quedó demostrado la semana pasada durante la celebración de su cumpleaños en la colonia El Amparo. El mandatario quiso pasar de muy social ante los camarógrafos de la televisión, y sopló enternecido las velitas de un pastel enorme decorado con la bandera nacional y el escudo del Quetzal sobre las hojas de laurel al centro.

    ¿Recuerdan la línea en nuestro himno modernista que amenaza a quien con ciega locura su albura pretenda manchar? Asumamos que la bestialidad emanó de algún subordinado medio tarado pero simpático, ¿qué le vamos a hacer? Pero lo que impresiona es la incapacidad del señor Presidente para detener tal desatino. Ubico hubiera mandado al calabozo al pastelero, a pan y agua junto a quien contrató la ofensa. Estrada Cabrera hubiera desatado una tempestad sangrienta, aunque en dichos tiempos no hubiera habido nadie capaz de atreverse a infringir tal insulto. Arévalo o Arbenz, jamás hubieran permitido tal desatino. Y sin embargo nuestro actual Presidente parecía un niño feliz; medio estrelló la cara en la torta, manchándose la nariz con el turrón azul de nuestra dignidad, chupándose los labios con tan rico suelo, todo suyo para comer y repartir.

    Gracias a Dios se acabaron los dictadores, pero no me acostumbro al irrespeto contemporáneo y a la voracidad. Juegan con los símbolos patrios y hasta los están cambiando sin preguntarnos, donde nos separan a los ciudadanos en cuatro categorías. Siento que en realidad vamos para atrás como cangrejos.

    Adolfo Méndez Vides

    18 junio 2008

    COMENTARIOS
    Reglas para comentar en el foro

    Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente. Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine

  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
  • Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.

    Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.



    Agregar su comentario
    comments powered by Disqus

    PARA LEER

    Símbolos patrios

    Adolfo Méndez Vides

    Un respiro para las mujeres agredidas

    Sylvia Gereda Valenzuela

    Los libros a tu alcance

    Miguel Ángel Albizures

    Máxima publicidad

    Edgar Gutiérrez

    ¿Circo o soluciones?

    Acisclo Valladares Molina

    Las redes del saqueo

    Silvia Tejeda

    Agro inequitativo

    Helmer Velásquez

    OPINION
    JOTA C

    Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

    AYUDA

    NUESTRA REDACCIÓN

    CONTACTO

    AVISO LEGAL

    15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300

    Mas en esta seccion

    La letra “R”

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251304/

    Comentarios… ¡Ánimo Ejército!

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251303/

    El rincón de Casandra

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251302/

    China pisa fuerte en Latinoamérica

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251301/

    Cuando la mentira y las argucias imperan

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251300/

    Despenalización de las drogas: un camino posible

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251299/

    El futuro es hoy

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251242/

    ISR: ¡El “Muso” tenía razón!

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251241/

    Intolerancia

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251240/

    ¿Qué puede aprender Latinoamérica del Mundial de fútbol?

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251239/

    Esa imperceptible cosa llamada desigualdad

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251238/

    Bipartidismo legislativo

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251237/

    El vacío de poder en Gaza

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251236/

    Contraloría de Cuentas

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251235/

    La otra cara del caudillo

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251234/

    Treinta meses después…

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251189/

    Democracia simulada

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251174/

    El impacto de los procesos de urbanización

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251173/

    ¿Guardias o asesinos?

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251172/

    PP y Lider: una señal

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251170/

    Olas de niños migrantes: si ponemos las cosas en su lugar…

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251169/

    El país de los absurdos

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251168/

    El entendimiento mutuo y el respeto

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251167/

    Consumo de Internet crece en toda Latinoamérica

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251166/

    Más huevón

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251165/

    El Mundial de la FIFA

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251109/

    “CaradeHacha” y la carretera al Atlántico

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251108/

    El peor de los males

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251107/

    La inteligencia artificial (IA), ¿el invento final?

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251106/

    Guatemala en riesgo a país seguro

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251105/

    Educación con Calidad

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251067/

    Israel y Hamas no son lo mismo

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251066/

    El oscuro testaferro

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251065/

    ¿Terminaremos todos en la cárcel?

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251064/