En Guatemala murieron 200 mil personas durante el conflicto armado de 36 años. En Darfur, Sudán, ha perecido el mismo número en cuatro años. Se ha dado, además, el desplazamiento forzoso de 2 millones de habitantes. Como en todas las guerras civiles, la gran mayoría de las víctimas son civiles no combatientes. En febrero de 2003, cuando estaba concluyendo otra guerra en Sudán, se alzaron en Darfur, provincia occidental, dos movimientos insurgentes, reclamando autonomía.
La raíz del conflicto es la disputa por recursos escasos, vegetación y agua, entre los nómadas árabes y los agricultores negros. Estos últimos componen la insurgencia del Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés.
El Gobierno islámico de Sudán organizó una milicia árabe, los Janjaweed, para combatir a los insurgentes. Esa milicia es presentada como ajena al Gobierno, aunque en realidad es el eje central de la estrategia contrainsurgente de Khartoum.
Los Janjaweed son responsables de masacres, arrasamiento de aldeas, violaciones masivas y todo tipo de vulneraciones a los derechos humanos. Lo que sucede en Darfur ha sido calificado por los Gobiernos occidentales como genocidio. Y aunque desde hace un año se firmó un acuerdo de paz entre el Gobierno y los rebeldes, la matanza continúa. Esa es la razón de la presencia de Naciones Unidas en Darfur. La misión, conocida como UNUMIS, se había instalado para supervisar el cumplimiento de los acuerdos que pusieron fin al otro conflicto que mencioné, el que tuvo lugar en el sur. Pero al desatarse la guerra en Darfur, Naciones Unidas extendió su mandato para esa región.
UNUMIS debe supervisar el cumplimiento del acuerdo de paz del 5 de mayo de 2006, para lograr su observancia, proteger los derechos humanos, dar garantías para el regreso de los refugiados y contribuir a la paz.
Para esa finalidad, el Secretario de Naciones Unidas ha solicitado a Guatemala que aporte un contingente militar, que se sumaría a los 27 mil elementos que el organismo mundial quiere desplegar en Darfur. El Ejército de Guatemala no tiene capacidad para atender ese requerimiento, pero podría hacerlo el próximo año.
Los candidatos presidenciales se han pronunciado unos a favor y otros con reserva. Sumarse a las operaciones de paz de Naciones Unidas es una de las misiones centrales de las fuerzas armadas en países que no tienen amenazas externas convencionales, como es el caso de Guatemala. El uso de la fuerza se legítima, cuando se emplea en defensa de los derechos humanos y la paz.
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