A 15 días de las elecciones, la atención de los guatemaltecos se focaliza en quién será el próximo Presidente de la República. Encuestas van y vienen y la gran incógnita es: ¿qué pasará el 9 de septiembre?
Sin embargo, a la población se le está pasando por alto cómo va la elección para diputados del Congreso, una de las instituciones más importantes, que durante esta gestión ha sido la responsable en buena parte del rumbo caótico que ha tomado el país y ha sido capaz de boicotear los proyectos y planes más anhelados de la administración de Óscar Berger.
El Congreso es una institución donde se definen las políticas de nación y al mismo tiempo es el ente más desprestigiado, más corrupto y que alberga en su seno a los personajes más abominables.
De esta cuenta, echaremos un vistazo a vuelo de pájaro a la última encuesta que publicó Vox Latina, el pasado miércoles. Esta nos pinta un panorama interesante. Aunque todavía el 31 por ciento de los encuestados no decide por quién votar por diputado, y esta cantidad podría causar variaciones. Estoy segura de que este indeciso es consecuencia del pésimo trabajo que ha hecho el Congreso, que ha dejado a los guatemaltecos decepcionados y con un mal sabor.
Todo parece indicar que la gran mayoría de diputados será de la Unidad Nacional de la Esperanza, por quienes un l8 por ciento dice que votará. Este dato no sorprende, pero lo que sí me ha llamado la atención es que en esta contienda los votos hacia el partido oficialista, Gana, alcancen un 11 por ciento, superando a los Patriotas, que cuentan con un 9 por ciento.
Llama la atención porque según Vox Latina, en el voto presidencial Otto Pérez del Patriota consigue el 14 por ciento de los votos, muy por encima de Alejandro Giammattei, a quien dan un 8 por ciento.
Así las cosas, lo que se puede ver es que aún existe un alto nivel de aceptación hacia el partido oficial. También es evidente que el partido patriota ha sido incapaz de presentar a candidatos a diputados que despierten la pasión o al menos levanten el ánimo de los guatemaltecos. Y no es para menos, con una Roxana Baldetti o un Oliverio García Rodas, el militar Sergio Carmargo y Anabella de León a la cabeza.
La Gana, por otro lado, plantea en sus primeros lugares algunos rostros nuevos y de respetable trayectoria, como Carlos Arias y Juan José Porras, aunque su cara principal sigue siendo Eddy Castillo, cuyo paso por el Ministerio de Comunicaciones sigue causando cuestionamientos, y escondido por alguna casilla de tercera categoría quedó también el mal recordado Jorge Méndez Herbruger. A estos tres partidos le seguirían bancadas enanas y muy corruptas como el FRG con 6 por ciento, la UCN con 3 por ciento y el PAN con 3 por ciento. Luego vienen los Unionistas y Encuentro por Guatemala, con un 2 por ciento.
Todos estos datos nos muestran que no habrá aplanadoras sino una amalgama de sectas políticas, que tendrán que negociar entre sí para aprobar cualquier ley, como ha ocurrido hasta ahora.
En particular, lamento que bancadas como los Unionistas, que cuentan con algunos elementos que han realizado buen trabajo en el Congreso, como Mariano Rayo, o caras nuevas como Juan Roberto Brenes, José Alejandro Arévalo y Enrique Montano (Kikoi), que se plantean como profesionales serios y honrados, no hayan conseguido aceptación. Lo mismo pasa con Encuentro por Guatemala, donde se encuentran figuras como Nineth Montenegro, que ha realizado una labor valiente, seria y responsable en la fiscalización del país, y que tengan tan pocos adeptos, pues ellos podrían conseguir un cambio positivo en el Congreso.
En las elecciones pasadas, Montenegro arrasó con el voto metropolitano, ahora ella va por el listado nacional de Guatemala en papeleta verde. Quizá sea su campaña carente de recursos lo que no ha levantado vuelos.
Ojalá quienes aún no deciden su voto mediten sobre la importancia que tiene para el país elegir un buen Congreso, pues a la larga la política real del país se jugará en los próximos cuatro años desde el hemiciclo.
Exhorto a los guatemaltecos para que marquen su voto sobre figuras capaces y decentes que aún se encuentran en algunos de los que hoy se perfilan como pequeños partidos. El 31 por ciento de indecisos tiene la palabra. ¡Entrémosle a un mejor país!
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