Opinión:Calvario de CICIGLa creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), acordada meses atrás por el Organismo Ejecutivo y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha recibido un amplio apoyo que va desde el presidente de Estados Unidos, George Bush, hasta el Cardenal de Guatemala, monseñor doctor Rodolfo Quezada Toruño. Sin embargo, el Congreso de la República dirá en breve la última palabra. Por: elEditorial
La creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), acordada meses atrás por el Organismo Ejecutivo y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha recibido un amplio apoyo que va desde el presidente de Estados Unidos, George Bush, hasta el Cardenal de Guatemala, monseñor doctor Rodolfo Quezada Toruño. Sin embargo, el Congreso de la República dirá en breve la última palabra.
La CICIG, entidad integrada por personal extranjero, tendrá una vigencia de dos años prorrogables y su objetivo fundamental será apoyar a las instituciones guatemaltecas encargadas de la investigación y la persecución penal de los delitos presuntamente cometidos por los Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS). Actuará bajo la responsabilidad de un comisionado designado por el Secretario General de la ONU, que tendrá los privilegios e inmunidades, exenciones y facilidades otorgadas a los diplomáticos, de conformidad con la Convención de Viena. El desmantelamiento de los CIACS está previsto en los Acuerdos de Paz. La CICIG supera las inconstitucionalidades de que adolecía la creación, en enero de 2004, de la Comisión Investigadora de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CICIACS), que fue rechazada por dos comisiones del Congreso, que adujeron violaciones a la Carta Magna. La Corte de Constitucionalidad, por su parte, resolvió que era incompatible con la Constitución, pues le atribuía la facultad de la persecución penal, que nuestra ley fundamental otorga exclusivamente al Ministerio Público. El nacimiento de la CICIG ha sido recibida con muestras de aprobación, rechazo y reserva. Por ejemplo, el doctor Claude Robert Elner, embajador de Alemania y presidente pro témpore de la Unión Europea, calificó meses atrás el hecho como “un paso en una buena dirección. Estamos muy a favor de esto y lo vamos a apoyar con ayudas financieras”. El fiscal general, Juan Luis Florido, destacó qué “La CICIG ayudará en el combate de la impunidad”. El abogado litigante Fernando Linares opinó que la CICIG “es inconstitucional. Contraviene la Carta Magna, pues es un cuerpo de seguridad extranjero-nacional que restará autoridad al Organismo Ejecutivo”. El último episodio de este accidentado proceso lo constituye el dictamen en contra emitido por la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, en una controvertida decisión cuya validez ha sido cuestionada por la bancada del partido Encuentro por Guatemala. El Organismo Legislativo, que tiene la potestad de ratificar el acuerdo de creación de la CICIG, firmado por el vicepresidente Eduardo Stein y el subsecretario general para Asuntos Políticos de la ONU, Ibrahim A. Bambari, hará bien en considerar que el Estado de Guatemala afronta una grave crisis de delincuencia y violencia, y necesita con urgencia ser dotado de mejores instrumentos legales para cumplir con su misión de combatir al crimen organizado. Agregar comentario: |
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