Leí el artículo de Sylvia Gereda del 7 de julio. Sé que no debemos olvidar el holocausto judío, pero me quedé pensando: ¿No será que antes los jóvenes guatemaltecos debieran leer, conocer y comprender su propia historia reciente? Guatemala sufrió su propio holocausto. No se sabe dónde están los cementerios clandestinos. Los jóvenes no leyeron los informes de la CEH y el REMHI. Fue un genocidio atroz de 626 masacres y 240 mil personas desaparecidas, pero sin justicia para los responsables que hoy todavía gozan de completa impunidad, hasta para optar a cargos públicos. Guatemala, ¿nunca más?
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