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Guatemala, miércoles 16 de mayo de 2007

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Opinión:

Guatemala pierde un faro

René Poitevin sabía que en Guatemala las Ciencias Sociales están llamadas a la propuesta.

Por: Dina Fernández

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Si alguien le hubiera dicho que los periódicos publicarían obituarios, esquelas y cartas en su honor y que sus funerales convocarían a la intelectualidad de Guatemala, no lo hubiera creído.

El doctor René Poitevin nunca buscó notoriedad ni primeras planas. Lo suyo era la investigación social. Donde más a gusto se sentía era en su escritorio, volcado sobre una buena cauda de datos que analizar y rodeado de libros.

Con una vocación de apóstol, el doctor Poitevin le entregó su vida a las Ciencias Sociales. Lo hizo con un rigor impecable, pero también con una honestidad intelectual que no siempre se ve en la academia y con una generosidad desbordante, no solo hacia sus colegas y sus discípulos, sino hacia nuestro país.

Por muchas razones vale la pena destacar la trayectoria del doctor Poitevin, pero quisiera enfatizar su integridad como un hombre de ciencia comprometido con la realidad de su tiempo. De eso tenemos mucho que aprender las nuevas generaciones en este país nuestro.

A pesar de cuánto disfrutaba el doctor la investigación en sí misma –ese proceso entre metódico y creativo de redescubrir el mundo– nunca perdió de vista que su trabajo conllevaba una enorme responsabilidad política.

No investigaba simplemente por investigar, por saciar su curiosidad: sabía que en un país como el nuestro, agobiado por males ancestrales, las Ciencias Sociales están llamadas a la búsqueda de soluciones, a la propuesta.

Estudió leyes porque en su juventud ese era el único camino, además de la Historia, para quienes estaban interesados en comprender los entresijos de la sociedad. Al acabar la carrera, consiguió una beca y se fue a París a estudiar Sociología, donde obtuvo su doctorado.

Volvió a Guatemala cuando el enfrentamiento armado estaba a punto de ebullición y en vez de irse –como hicieron con buen instinto de conservación tantos académicos que se negaban a caer en el maniqueísmo de la Guerra Fría– el doctor Poitevin se quedó y se puso a trabajar. Sin aspavientos ni grandes gestos, pero con una independencia y un coraje que pocos se lo reconocieron en vida.

Así fundó la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la convirtió en una institución dinámica y fértil, donde decenas de investigadores han encontrado los recursos para desarrollarse.

Su esperanza en la juventud lo llevó luego a ocupar la Vice rectoría Académica de la Universidad Rafael Landívar. Hasta hoy, varias docentes de esa casa de estudios siguen expresando por él cariño, admiración y respeto.

Yo lo conocí por mis andanzas periodísticas más que antropológicas. Su figura, alta y delgada, siempre sobresalía entre la multitud en conferencias y reuniones. Como un faro, era sencillo acercarse a él para conversar o pedirle una opinión, porque le encantaba discutir y comunicar sus ideas.

Reflexivo y sereno, iba sacando su arsenal de argumentos para defender sus puntos de vista. Esa capacidad la demostró en su faceta de columnista de opinión, una labor que asumió sin medias tintas en las páginas de este diario.

El doctor creía en el diálogo, en tender puentes ideológicos. No se dejaba llevar por las modas ni la corrección política y era un demócrata empedernido, que se resistía a las candilejas de los mesianismos populistas.

Hace un año, asumió la dirección de la Fundación Soros. Lamentablemente se enfermó casi al mismo tiempo en que iniciaba esa nueva tarea y el cuerpo no le permitió llevar a término mucho de lo que soñaba para la institución.

Aun así, encontró la forma de dejarnos una gran lección, quizá la más valiosa de todas. Vivió su enfermedad sin quejarse, con un estoicismo que varias veces lo llevó a hacer acopio de todas sus fuerzas, simplemente para poder hablar en una reunión. Trabajó hasta el último día y todavía se las arregló, desde el hospital, para dejar indicaciones sobre la publicación de un libro.

Estoy convencida de que la razón fundamental de ese esfuerzo heroico no fue la ciencia ni su obra académica, sino el amor a su esposa, María Eugenia, por quien gustoso hubiera dado la vida. A ella, a sus hijos Pedro y Kimberly, Alejandro y Antonio, y su nieto, Daniel Alejandro, vayan mis condolencias: son herederos de un legado cristalino y fecundo.

Descanse en paz René Poitevin. Guatemala necesita muchos como usted.
dfernandez@xokomil.com
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10 comentarios:

  1. David Meza: (2007-05-18 10:42:59 horas)
    Lindo ArticuloDina, comparto con usted la opinion sobre el Dr. Poitevin, su aportacion a la investigacion social es respetable.
  2. José Roberto Batres Galeano: (2007-05-16 18:55:25 horas)
    Lic. Dina Fernández: Le felicito por su primer artículo, exelente contenido y trascendencia. Personalmente disfruto su forma de transmitirnos el mensaje, ya que como una obra de arte en cada palabra, frase u oración va describiendo y matizando de tal manera que en mi caso sin conocer personalmente al Dr.Poitevin he visto un magnífico retrato y una breve semblanza de su vida intelectual, lo cuál agradezco. Por favor siga escribiendo así, por eso es Dina Fernández, si no sería una más de las que escribe en los medios. Estoy seguro que seguirá cosechando muchos éxitos.
  3. Alejandro Jose Contreras: (2007-05-16 17:32:16 horas)
    Sra Morales, su comentario es interesante pero lamentablemente desinformado. Si, George Soros es un operador financiero internacional -lo cual significa que compra y vende monedas y acciones de empresas conforme cree que estas se van a valorizar o desvalorizar- pero de hecho es un personaje controversial en Estados Unidos por su promoción de causas de izquierda. Es un renombrado financiador de políticos de tendencia izquierdista en Estados Unidos. Imagino que él creó la Fundación para promover su agenda. Es decir, como nos gusta decir en Guate: "nada que ver"... Slds
  4. Rodrigo Vicente: (2007-05-16 17:16:04 horas)
    El periodismo es complicado. Espero que no le moleste pero considero que una cosa es hablar de lo que hace o no hace un personaje publico y otra cosa es hablar de que si es alto, chaparro, curioso o apostol. Es decir que una cosa es trabajo y otra cosa es la vida privada. Elogios o criticas personales no creo sea conveniente. Aparte me gustaria saber si las razones de salir de PL fueron personales o de no estar de acuerdo con el criterio del diario.
  5. Carlos Quezada: (2007-05-16 14:44:52 horas)
    Todo aquel que haya realizado sacrificios para poder llevar el orden de ideas en el papel como lo demuestra Dina Fernández, merece ser aplaudido. La dedicación a las ciencias sociales siempre ha tenido un aura de romanticismo, es más el investigador social está mas que consiente de los principales problemas de nuestro pais. Los seres humanos se caracterizan por sus aciertos y desaciertos, y estoy más que seguro en este caso, el Dr. Poitevin tuvo muchisimos aciertos que perduran hasta ahora. felicito a Dina Fernández por tan buen artículo.
  6. Arturo Pérez Arrivillaga: (2007-05-16 14:25:44 horas)
    Estimada Periodista Fernandez, que bueno que no se quedo quieta y al salir de la Prensa Libre se paso al Periodico, la felicito. Respecto a lo de Rene Poitevin, creo que siempre actuo convencido de su crencias y de acuerdo a ellas. Realmente mucho de lo que El tenia de amor a Guatemala, lo debe haber aprendido de su padre el Doctor en Medicina Emilio Poitevin, un gran medico como los de antes, entregado a su profesion y a sus pacientes, lo recuerdo mucho siendo yo un niño y El ya entregado a los pacientes del Hospital Hermano Pedro de la Zona 5 y aun mas como era de certero en sus diagnosticos medicos y en su servicio a la patria como Ministro de Salud y Gerente del Seguro Social.
  7. Byron Ponce Segura: (2007-05-16 10:45:18 horas)
    Respeto por favor, respeto. Hay un momento para cada cosa.

    Descanse en paz Don René, y que su legado no se extinga.
  8. Dina Fernández: (2007-05-16 09:42:18 horas)
    Señora Morales,
    Gracias por escribir pero disiento de su opinión. La Fundación Soros no es una asociación de hermanitas de la caridad. La Fundación es de las pocas entidades que hacen una apuesta política para generar procesos que fortalezcan la democracia y la cultura de paz. El doctor fue un hombre de centro izquierda, creyente de los valores democráticos y estaba convencido que desde la Fundación se podía hacer precisamente eso fortaleciendo sus principios, no traicionándolos. Saludos,

  9. Dina Fernández: (2007-05-16 09:30:07 horas)
    Señor Marroquín, creo que su opinión es injusta acerca del Dr. Poitevin. Sólo su creación de la FLACSO es un aporte a la sociedad, independientemente de que esté o no de acuerdo con las investigaciones que ahí se publican. El caso es que se abrió el espacio para que esa izquierda tuviera la oportunidad de proponer. Cerrar los espacios no llevó a nada bueno, sólo a las armas. El Dr. Poitevin nunca fue busca rentas y tampoco era un socialista setentero. Pero desde luego, esa es mi opinión. Gracias por enviar su nota.
  10. Sandra morales: (2007-05-16 06:50:44 horas)
    Porque aceptar la direccion de esta fundacion Soro en nuestra area, acaso no se sabia del monstruo especulador del cual Poitevin seria un engranaje mas de su enmascarada filontropia? El capital en sus diferentes formas de crecimiento acumulativo jamas dara conseciones a la base que lo alimenta, la clase desposeida. Poitevin no lo sabia?. Algunas veces no entiendo la actitud de muchos a academicos de mi patria. Mis sinceras condolencias a la familia de tan ilustre personaje.
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