logoep

Domingo 26 DE Febrero DE 2017

BUSCAR EDICIÓN

cal
facebook twitter rss rss rss rss

There are two ways to buy Viagra: Viagra for sale by going to the common pharmacy or online. levitra for sale seriously helps in availability of brand levitra.
El Acordeón

Elecciones en extinción

Por Sergio Ramírez


En Nicaragua se acercan las elecciones generales que se celebrarán el domingo 6 de noviembre, y todo discurre como si en verdad no tuviéramos elecciones. Se cierra la campaña electoral, y no ha habido campaña electoral. Las imponentes estructuras metálicas que se elevan al lado de las avenidas principales y carreteras, con gigantografías de la pareja presidencial, candidatos únicos y privilegiados, y ganadores de antemano, no son ninguna señal porque siempre están allí, todo el año, igual que los frondosos bosques de árboles de la vida, metálicos también, que pueblan nuestro paisajes, árboles de mentira en lugar de árboles de verdad.

Se ven algunas mantas, o pasacalles, tendidas en alguna humilde esquina de la capital, con la propaganda de algún otro candidato, pero son más propias de elecciones estudiantiles o de kermeses benéficas. Además, ¿quiénes son esos candidatos? En la boleta electoral, el rostro del comandante Ortega está acompañado de otros cinco señores que se han puesto saco y corbata para la foto, pero a los que nadie conoce. Un ciudadano no podría enlistar de memoria sus nombres, ni reconocer sus rostros, por la simple razón de que le son ignorados. En Nicaragua a los de esta especie se les llama “candidatos de zacate”, muñecos rellenos de paja. Están allí para hacer bulto, para llenar la papeleta.

No ha habido esas ruidosas demostraciones de fuerzas de los partidos que se ven en América Latina en tiempos electorales, ni se vio la radio y la televisión inundadas de spots y anuncios de propaganda electoral, ni escuchamos mensajes de los candidatos buscando convencer a los población de la bondad de sus plataformas, ni se realizaron debates televisados entre ellos. De todos modos, el Estado deberá reembolsar a los partidos de la boleta unos US$20 millones por gastos de una campaña que no han hecho. Un brillante negocio.

Los candidatos a presidente son los de “zacate”, saben que solo hacen bulto, personajes de opereta en unas elecciones bufas. Pero están, además, las decenas de candidatos sacados de la misma manga de la corrupción, candidatos a diputados, a alcaldes y concejales, para los que también hay un nombre en la inventiva popular: “zancudos”, porque su oficio es chupar la sangre del presupuesto nacional, y cada vez que hay elecciones como esta, aparecen en densas nubes, a ver qué sacan. Son fieles a la máxima filosófica de que “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”, atribuida al político veracruzano del PRI en la dorada época de los años cincuenta, César Garizurieta, alias el Tlacuach’.

He visto uno que otro spot de televisión, tan ingenuos que parecen hechos en casa. Pero hay uno que se lleva las palmas. Es el del candidato a diputado por un partido cuyo nombre no recuerdo. Este personaje fue procesado por descalfo y lavado de dinero, delitos cometidos mientras fue funcionario público, y se hizo famoso porque utilizó las donaciones internacionales destinadas a los daños causados por el huracán Mitch, para construirse una mansión en la playa. En el spot, recuerda a los electores: “¡ustedes me conocen, voten por mí!”. El cinismo raya en el absurdo. Vivimos una comedia trágica. No me cabe duda que lo veremos sentado en su escaño de la Asamblea Nacional.

Varios de los desconocidos candidatos a la Presidencia de la República que figuran en la papeleta, han puesto a sus esposas a la cabeza de las listas de diputados, o lo han hecho los jefes de los partidos que son parte del magro espectáculo electoral. El ejemplo matrimonial cunde. Todas estas cónyuges saldrán electas también, sin duda alguna. Son beneficiarias de los recuentos ya elaborados de antemano.

En unas elecciones como las que se celebraron en el Perú este año, no se sabía quién iba a ganar hasta que se contó el último voto, pues se trataba de unos resultados ajustados. 50.12 por ciento para Pedro Pablo Kuczynski, 49.88 por ciento para Keiko Fujimori, es decir, apenas 41 mil votos de diferencia. Al contrario, en Nicaragua ya se sabe no solo quién va a ganar, sino cuántos votos va a sacar el triunfador. La pareja presidencial obtendrá al menos 85 por ciento de los sufragios, vaya a votar o no la gente. No hemos llegado aún a la unanimidad, pero es cuestión de tiempo.

También ya se sabe que en honor al viejo pacto suscrito entre el comandante Ortega y Arnoldo Alemán, jefe del Partido Liberal Constitucionalista, juzgado también por lavado de dinero, este partido será el segundo en votos, con aproximadamente un diez por ciento, para que pueda gozar de una bancada parlamentaria de unos diez diputados, mientras el FSLN tendrá unos 75, en una Asamblea Nacional de 90 miembros. Los pocos restantes serán distribuidos entre los socios aún más minoritarios, pero que de todas maneras merecen un premio en esta lotería.

Y aunque la gente no vaya a votar, ya se sabe que el nivel de participación será alto, está escrito también en los resultados ya preparados. No menos del 75 por ciento de los electores. No soy adivino, sino lector cuidadoso de las encuestas de opinión que manda a elaborar el partido oficial, para que todo calce luego.

Y como se va a necesitar fotografías con colas de ciudadanos votando, el Consejo Supremo Electoral ha dispuesto que en los recintos electorales, en lugar de varias urnas, ahora solo haya una. Es un asunto escenográfico.

Nadie puede dar cuenta de las cifras reales, porque no hay fiscalización, ni nacional ni internacional. El propio candidato del partido oficial desterró a los observadores internacionales de estas elecciones en un discurso público, llamándolos sinvergüenzas, la OEA, la Unión Europea, el Centro Carter, sin que el Consejo Supremo Electoral abriera la boca.

Soy uno de los miles de ciudadanos que no tiene por quién votar. Las elecciones pluralistas en Nicaragua parecen en franco proceso de extinción, igual que los bosques, las selvas y las fuentes de agua. Pero no podemos resignarnos a ello. Quedarse sin democracia es quedarse sin país.

 

Masatepe, noviembre 2016.

www.sergioramirez.com

www.facebook.com/escritorsergioramirez

http://twitter.com/sergioramirezm

https://instagram.com/sergioramirezmercado


2016-11-6

Noticias relacionadas
COMENTARIOS
Reglas para comentar en el foro

Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente. Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine

  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
  • Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.

    Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.


    Agregar su comentario



    OPINION

  • Suscripciones: (502) 2427-2323 /

    [email protected]

    (502) 2427-2323

    Ventas y Publicidad:

    (502) 2427-2332 y 33

    [email protected]

  • PORTADA

    ELPELADERO

    PAÍS

    ECONOMÍA

    OPINIÓN

    INTERNACIONAL

    DEPORTES

    DOMINGO

  • Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

    AYUDA

    NUESTRA REDACCIÓN

    CONTACTO

    AVISO LEGAL

    15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300