Jueves 20 Abril 2017
Cartas

Guatemala no está vieja


Raúl García Salas Hernández / DPI 1665 66551 1604

A Guatemala la han avejentado políticos sin escrúpulos y sin conciencia que han querido sumirla en un pozo sin salida.

Guatemala no está sucia, la han ensuciado tanto los funcionarios como los mismos ciudadanos que sin pensar en las consecuencias (o a lo mejor pensándolo) han tirado basura por todos lados, llenando barrancos, ríos, lagos y mares, dejando un futuro impredecible a nuestros hijos y nietos.

Guatemala no está corrompida, la han corrompido los funcionarios de los tres poderes del Estado, que en una lucha sin cuartel, y sin medida, han vaciado las arcas nacionales, haciendo muy difícil el trabajo de la SAT y de los ciudadanos al tratar de cumplir las metas propuestas a nivel nacional e internacional.

Guatemala no está pobre, la han empobrecido los creadores de una nueva generación de pillos, los plazafantasmas que han lucrado con la miseria y la necesidad del pueblo, haciendo difícil o prácticamente imposible llegarle al presupuesto nacional, cuando lo sensato sería gastar menos de lo que se gana, ahorrando para pagar las grandes deudas interna y externa que están y estarán ahorcando a las futuras generaciones.

Guatemala no está vencida, mientras haya pueblo luchador que exija sus derechos y demuestre que todavía tiene el valor de reclamarlos de frente.

Guatemala no será el país de la Eterna Primavera a no ser que tanto mal hijo de la patria no se ponga la mano en la conciencia y trabaje con el único afán de servir al país y no servirse de él. Que entre al gobierno a trabajar, con el perfil idóneo y la honradez necesarias para poder decir con la frente en alto: estoy a tus órdenes Guatemala y a tu servicio ofrezco mi capacidad y mis mejores esfuerzos.

Guatemala no es un Estado fallido todavía, mientras haya un solo guatemalteco honrado, capaz de hacer frente a tanto sinvergüenza disfrazado de sindicalista, de seguidores de pactos colectivos, de compadrazgos, de nepotismo y de pago de favores, cuyo tiempo sobrepasa el periodo presidencial y con el que jamás veremos obra por ningún lado. Guatemala es nuestro país y nuestra patria y nuestro hogar y es la nación que dejaremos a nuestros hijos.

Guatemala no son los tres poderes del Estado, con todas las marrullerías, los antejuicios, los amparos y la aplicación antojadiza de las leyes a unos decretos que no tienen la mínima intención de favorecer a las mayorías.

Guatemala es el Pueblo, debiera ser y así lo dice la Carta Magna, una república democrática (y no solo cafetalera o bananera) con tres Poderes representativos e independientes, donde no existieran los favores políticos, en donde se ganara una dieta por un trabajo realizado honradamente.

Guatemala no está vieja, es una nación madura, tercer o cuartomundista porque nuestros políticos ahí la han llevado, pero que merece una oportunidad de lucir en el concierto de las naciones democráticas y civilizadas.

Ya basta de corrupción, de robos, de plazas fantasma, de favoritismo, de improvisaciones, de “tirarse la chibolita”. A trabajar se ha dicho.

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *